En este caso, la culpa de la quiebra de la corredora se la atribuye su propio dueño Tomás Serrano, quien admite haber estado en total conocimiento de todos los procedimientos engorrosos realizados en su empresa. Sin embargo, la venta de acciones en custodia de propiedad de Felipe Lanas no fue autorizada por éste, a lo que aludió Serrano que debieron hacer uso de ellas por instinto de supervivencia. Aunque la responsabilidad haya sido asumida por su dueño, cabe destacar que la deuda a sus acreedores es millonaria, destacar que solo a Lanas le adeuda $ 1.600 millones. A todo esto se le suman, las acusaciones contra el ejecutivo entre las que estarían el uso indebido de custodias de acciones, infracción que denunció la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) a fines de mayo y posteriormente la Bolsa de Comercio.
Por otro laso, según detalla la Ley de Mercado de Valores (N° 18.045), "los que indebidamente utilizaren en beneficio propio o de terceros valores entregados en custodia", sufrirán las penas de presidio menor en cualquiera de sus grados (entre 61 días y cinco años).
La corredora fue declarada en quiebra por deudas que totalizan $11.645 millones, monto al que buscan responder con la liquidación de los bienes personales del ejecutivo.
Claramente, el grave conflicto de intereses es preponderante en esta situación que enfrenta la Corredora Serrano debido a que su dueño hizo un mal uso de los recursos que tenía a su disposición perjudicando a sus clientes y llevando a la quiebra a su propia empresa. Según su dueño justifica su accionar, me refiero el de hacer uso de la cartera de acciones de sus clientes, al verse afectados por la ausencia de líneas de créditos. Entonces, en consecuencia de aquello, considero que es importante que Tomás Serrano sea juzgado y se haga responsable de su mala gestión.
sábado, 5 de septiembre de 2009
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