Es cierto, si todos los países del mundo afectados directa o indirectamente por la crisis tuvieran el pensamiento de la ministra francesa de finanzas, Christine Lagarde comenzaría a verse un cambio en la regulación del sistema financiero mundial. Ante las declaraciones emitidas por la ministra es un desafío para los países del G-20 que adopten una puesta en común, ante importantes decisiones que pueden ser claves para la reactivación de la economía para los países más afectados, ya que un número importante de éstos se ha visto un repunte que hace temer que puedan caer en los mismos errores adoptando ciertas prácticas que condujeron el desarrollo de la crisis. Es por ello, que para que esto no ocurra se tomen medidas por lo que hace referencia Lagarde, que es sumamente necesario que en esta reunión de países se logre establecer un marco regulatorio internacional.
Por otro lado, es importante mencionar que Francia va a utilizar tres indicadores para evaluar el éxito de la cumbre, empezando por el consenso para "limitar" el sistema de primas para los operadores de mercados, el segundo indicador es la cuestión de los paraísos fiscales, para los que Francia espera que se acuerde la fijación de "sanciones", así como "un calendario" para su aplicación tanto a los territorios que no cooperan en el intercambio de informaciones como a los agentes económicos que operan allí y finalmente, el tercero es la armonización de la reglamentación contable de las entidades financieras, en particular los requerimientos de fondos propios para los bancos, cuestión que "es consustancial a la situación de riesgo". Pienso que fijar estos puntos para una posterior evaluación de la cumbre, es un ejemplo a seguir ya que es muy acertado pensar objetivamente en los resultados anticipados de ésta.
domingo, 27 de septiembre de 2009
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